miércoles, 16 de junio de 2010

La Neutralidad de las Mujeres en la Ciencia

Mi actualización de hoy gira en torno a la lectura de un artículo que realicé hace algún tiempo, el cual se titulaba Del Análisis Crítico a la Autoridad de las Mujeres en la Ciencia... Una aportación muy interesante, sin ninguna duda.

Fundamentalmente, se trata de un documento que habla acerca de la "neutralidad" en la ciencia, refiriéndose a que lo importante de cualquier investigación científica era el hecho investigado en sí, y no el sexo del investigador, por lo que la identidad de las mujeres siempre quedaba en anonimato (se buscaba un "sujeto investigador neutro"). De este modo, se lograba invisibilizar sus aportaciones, su participación en proyectos de gran envergadura...

No sé si os sucederá igual que a mí, pero me resulta muy llamativo el hecho de que hubiese que dejar de ser "un poco mujer" cuando se ejercía alguna profesión de este tipo... Como si el hecho de pertenecer al género femenino invalidara sus aportaciones o las hiciese diferentes (supongo que todo viene a partir del estereotipo de ser mujer -dulce, frágil, débil, cuidadora, etc.-). Me parece abusivo el que llegase al punto de decir que era una "necesidad" llevarlo a cabo.

Es por ello por lo que el texto me parece interesante, ya que refleja el camino recorrido por las mujeres, a lo largo de la historia, para que sus derechos fuesen reconocidos cual seres humanos, y no ser discriminadas por el mero hecho de ser "mujeres."

Bajo mi punto de vista, no hemos mejorado mucho al respecto... Quizás apenas unos pasos. Puede que conozcamos algunos de los nombres de las científicas más importantes, pero el acceso a diferentes recursos (educación, empleo, salarios, etc.) continúa en la misma línea... Y, ya estamos en el siglo XXI...

Sinceramente, y como ya han comentado previamente algunos autores/as y comapañeros, por la educación debería empezar todo... Porque, si seguimos utilizando el método de educar a nuestros hijos bajo este tipo de ideas, estereotipos o actitudes, las cosas no mejorarán positivamente...

A modo de conclusión, comentaros, como anécdota, que realicé un comentario similar en un foro hace algunos meses... Y las respuestas que obtuve fueron muy dispares: unos afirmaban que habíamos avanzado muchísimo, mientras otras mencionaban el camino que quedaba por recorrer al respecto... Sí, habéis leído bien: los hombres afirmaban que ya teníamos más que suficiente, mientras las mujeres seguíamos en nuestra línea de querer seguir avanzando... ¿No os resulta llamativo...?

Si queréis tener acceso al artículo del cual os hablo, no dudéis en ponerse en contacto conmigo... Os lo remitiré encantada.

Un saludo, :)

jueves, 15 de abril de 2010

¿Y por qué no jugar con el tiempo...?

Cada día, cuando abro los ojos, me doy cuenta de que la inteligencia de los seres humanos parece llegar hasta lugares insospechados... Investigaciones contínuas acerca de cómo solucionar enfermedades incurables hasta la fecha, viajar a la Luna, la luz eléctrica... Multiplicidad de cosas que han surgido en el día día y que nos han ido salvando la vida, unas más y otras menos.

Pero, desgracidamente, hay algo que, al menos hasta hoy, la inteligencia del ser humano no ha llegado a conseguir: algo tan sencillo y complicado a la vez como jugar con el tiempo. Qué fácil suena ¿verdad? Un día levantarnos y decir: "Quiero regresar justo a aquel momento, aquel en el que un día fui feliz...", y que con un sutil movimiento nos hallemos en ese "espacio-tiempo" al que ansiamos volver.

Si escribo esto no es por mera lúdica, es porque me doy cuenta de lo felices que somos cuando apenas contamos con medio dedo de frente y nada de sentido común. Es decir, cuando somos niños. ¡Qué bien estaba yo! Todavía recuerdo mis fines de semana en familia, en un campo perdido, donde éramos tan felices sin tener nada... En verano, nos bañábamos en la piscina (si acaso no estábamos resfriados), y nos metíamos en la "casita de muñecas", la cual había sido construida con todo el esfuerzo del abuelo. En esa casita, había de todo multiplicado por 2, por si acaso venían más niños, no pelearnos... Pero para peleas las que teníamos con las avispas que salían de la arena, queriendo evitar ser deborados por estos bichos extraños de los que nos deshacíamos a puntapiés. Compartíamos las habitaciones, dormíamos de 4 en 4, nos reíamos de chistes malos y enterrábamos pequeños pajaritos que fallecían cuando caían del nido.

Ahora ya nada es igual... Fallecen seres que quieres y a los cuales echas de menos, las relaciones ya no son las mismas... Y te dedicas a ser una persona que da palos en ciego con la única finalidad de encontrar el amor verdadero, tener hijos y formar una vez más la dinámica aquella que ya nunca volverá.

Ojalá algún día seamos capaces, también, de poder jugar con el tiempo, de quedarnos donde queramos, de volver donde hayamos sido felices...

Un saludo.

sábado, 16 de enero de 2010

El Fracaso de la Ley de Dependencia en la Comunidad Valenciana

El fracaso de la Ley de Dependencia en la Comunidad Valenciana ha sido evidente... Ni Andalucía, ni Castilla-La Mancha.. ¡Ni nada! El Reino de Valencia, como en muchas otras cosas, se lleva la palma... Si hemos destacado por la Volvo Ocean Race, por el Circuito de Valencia y por los trajes del señor Camps... ¿Cómo no íbamos a destacar por el fracaso en algo en que la mayor parte de las comunidades nos llevan años luz?

Como Trabajadora Social muy metida en estos temas, puedo decir que la Ley 39/2006 no ha sido más que un engaño... Un engaño para todas esas personas que vienen al despacho con euros en los ojos, deseando prestaciones económicas, más que apoyos reales para sus dependientes. Porque eso sí es cierto: ¡no sé quién les ha dicho a estas pobres personas que te dan dinero por tener un dependiente en casa!

En muchas ocasiones, se nos culpa a nosotros de los problemas que plantea esta ley: muchas han sido ya las personas que han pasado por Servicios Sociales exigiendo lo que "les corresponde", algunos con buenas formas, otros con amenazas de denuncia ante tribunales que tienen el cajón de expedientes a reventar... Pero, ¿qué culpa tenemos nosotros? Apenas somos un mero trámite, los intermediarios que ponen en contacto al usuario con Conselleria... Otro grupo han sido los que nos han acusado de ineptos, de carecer de los conocimientos necesarios para enfrentarnos a la ley... ¿Bajo qué condiciones se emite un juicio así? ¿Quién os creéis para decir que no somos adecuados, que no estamos capacitados para acudir a un domicilio a decidir si os merecéis un recurso u otro? Llego a entender la desesperación que se respira cuando cruzas el umbral de una puerta, sobre todo en los casos en que una plaza en un Centro Especializado nunca llega, y ven que pasan los años y que los recursos que han interpuesto no sirven de nada... Pero considero que estamos lo suficientemente capacitados para desarrollar nuestra labor.

Además, y que quede claro, ¡nosotros no somos los que adjudicamos grado y nivel! Para eso, el Consell contrató a una serie de valoradores desde el SERVEF, a modo de interinos, como somos la mayoría... De modo que la mala organización ya viene de atrás. Me gustaría citar, pues, los cinco retos fundamentales de la Ley de Dependencia en la Comunidad Valenciana:

1. RETRASO EN HACER LLEGAR LA AYUDA
2. LA PRESTACIÓN NO ES RETROACTIVA
3. IMPLANTACIÓN DESIGUAL
4. EXCESO DE AYUDA A FAMILIARES
5. FALTA DE COORDINACIÓN

Sin más que decir, me retiro, dejándoos con un enlace que quiero que disfrutéis... No sé si será cierto; la gente dice que, en las comunidades donde ha tomado el mando el Partido Socialista, todo va sobre ruedas... Y que aquí, el dinero se gasta en cosas indebidas... Pues nada, ¡animemos a nuestros políticos a seguir comprando trajes!

Un saludo, :)

martes, 8 de diciembre de 2009

¡Maltrato Zero!



Ángela volvía a resoplar... Y no era para menos...

Era bastante tarde, acababa de salir de la oficina y estaba a punto de perder su autobús. En su MP3 sonaba música nueva y renovada... Le encantaba escuchar música, la ayudaba a no sentirse sola en los largos caminos... Ese día tarareaba especialmente letras en inglés: le apetecía música extranjera, de esa de la que no entendía ni la mitad, pero le sonaba bien...

No le gustaba seguir ese camino... Sabía que le encontraría... Un día u otro sucedería, ¿no? Es lo que tiene compartir espacios, como dicen por ahí... Y ese era el día adecuado, ese y no otro.

Bastante despistada, Ángela miraba su teléfono móvil... Cuando alzó la vista al frente, le vió. Seguían prácticamente la misma trayectoria, frente a frente... Y se miraron... Ángela volvía a resoplar... Y, lo mejor de todo, es que él mismo la había visto... Y la miraba con rabia...

Cuando estaban a la misma altura, Ángela modificó su línea de pasos... Y Germán lo percibió al instante... Sus miradas se cruzaron... Germán musitó algo parecido a "Hola", entredientes y sin mucho énfasis, mientras Ángela, finalmente, dirigió su mirada al frente, totalmente orgullosa de no haberle saludado... Mientras se decía para sus adentros:



"DE TODOS LOS HOMBRES QUE HAYA EN MI VIDA, NINGUNO SERÁ MÁS QUE YO"

viernes, 9 de octubre de 2009

Biología y Cultura... ¿Determinantes en la Comisión de Delitos?


En primer lugar, quiero decir que mi reflexión de hoy gira en torno a un texto de Elsa Granda, aparecido hace apenas unos días en el Diario “El País.” Esta autora pretende fundamentalmente, a través de diversos estudios, justificar su postura de que los factores biológicos y socioculturales influyen a la hora de cometer un delito y, por ello, es tan bajo el porcentaje de encarceladas en la actualidad (apenas 10 de cada 100 personas encarceladas son mujeres.

¿Cuál es vuestro punto de vista? Existen numerosas hipótesis al respecto... Yo os comento la mía...

De un cierto modo, estoy de acuerdo con el texto de Elsa: la biología y la cultura/educación recibida determinan el comportamiento de ambos sexos, aunque, sobre todo, las segundas. Biológicamente, hombre y mujer son diferentes, y eso es algo más que evidente: las diferencias estriban, en primer lugar, en el físico (por ejemplo), y muchas son las sustancias químicas que gobiernan nuestros actos, acompañadas de posteriores expresiones como “no sé por qué lo hice”, con la única finalidad de justificar nuestros impulsos más animales.

Pero, por otro lado, la cultura y la educación recibida en nuestro entorno más próximo también resultan determinantes en mi teoría: los roles desempeñados por hombres y mujeres en la sociedad siempre han sido muy diferentes: por lo general, los hombres siempre han destacado por su faceta de duros, valientes y proveedores del sustento económico, mientras las mujeres desempeñaban las labores de cuidado de la casa y de los hijos (seguro todos hemos escuchado, en alguna ocasión, la expresión "sus labores"), siendo más bien valoradas como tiernas y débiles.

La conjugación de ambos elementos (las características biológicas y los roles desempeñados según nuestra cultura) dan lugar, en parte, a lo que tenemos en la actualidad: gran cantidad de hombres encarcelados y, por contra, un ínfimo porcentaje de mujeres ocupando las celdas. Digamos que el sexo femenino continúa haciendo honor al papel que la cultura patriarcal le asignó desde los inicios: los hombres deben destacar por su dureza y valentía, mientras que ellas por su ternura y empatía.

De todos modos, y tal se ha dicho previamente, las encuestas y estudios se realizan con una muestra muy específica: la población reclusa, y aquí no se encuentra la delincuencia no capturada.

Es por ello por lo que considero que la delincuencia femenina resulta prácticamente invisible a los ojos de la sociedad, tal y como ha sucedido desde siempre con el sexo femenino, en general. Ya no se trata de la propia biología o cultura, sino de la cultura del resto, que seguimos siendo incapaces de de comprender que hombres y mujeres no somos tan diferentes.

Si os crea curiosidad, podéis acceder a la noticia desde el presente enlace.

Espero vuestras opiniones al respecto... :)

Saludos, :)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Dilema moral... ¿Sí o no a la Pena de Muerte?


C. contaba con apenas 15 años cuando comenzó a salir con J. ... J. era su primer novio, tenía 19 y, aunque le consideraba bastante más experimentado que ella en la vida, al fin y al cabo, se portaba bien con ella: no había rechazado la idea de conocer a sus padres y siempre acudía a buscarla a la salida del instituto.

De todos modos, C. se había dado cuenta de que J. era una persona muy posesiva: no la dejaba vestir a su antojo o, incluso, siempre revisaba su teléfono móvil, en un intento de descubrir los presuntos amantes de su chica. Aunque nunca le había puesto una mano encima, sí la había llegado a insultar sin motivo y a gritarle en la vía pública.

Era sábado por la noche y, esa misma tarde, habían discutido vía telefónica... Sin más, él le había colgado el teléfono cuando, tras un ataque de celos, le había prohibido salir esa noche con sus amigas por el centro del pueblo... "¡Te voy a matar!" fueron las últimas palabras que C. escuchó de J., pero no le dio importancia: solía decirle cosas de ese calibre a menudo.

Y... En la puerta de un más que frecuentado pub, en una céntrica calle... J. esperaba impacientemente a C. y a sus amigas... Vestía totalmente de negro, y demasiado abrigado para ser Septiembre. Cuando C. le vio, sus ojos se iluminaron: "¡qué bien que ha venido!", pensó mientras se acercaba a saludarle... Pero no le dio tiempo a emitir ninguna palabra: J. se abalanzó sobre ella con un cuchillo de cocina y le asestó 10 puñaladas, ante los gritos de las jóvenes amigas y la atenta mirada de varios transeúntes, que contemplaban la escena paralizados...

Tras el brutal asesinato, J. se marchó de allí a marcha lenta, mientras repetía en voz alta continuados "¡Te lo dije!." Se entregó a la Guardia Civil algunas horas más tarde...

Ahora, S. y M., matrimonio de 45 y 43 años, respectivamente, y residentes en un barrio de clase obrera, han perdido a su única hija de 16 años... Están totalmente destrozados... Por otro lado, Javier permanece detenido en las dependencias de la Guardia Civil, a la espera de que pase a disposición judicial.

Como ya sabemos, desde la promulgación de la Constitución de 1978, la Pena de Muerte está abolida en España, pero los padres de C. no se resignan a que, bajo ningún concepto, el asesino de su hija se dedique a cumplir una condena de "x" años de prisión: consideran que su hija "se merecería muchísimo más."

En este caso, los padres de C. defienden la Pena de Muerte para el asesino de su hija, considerando que les haría "muy felices" que J. recibiese el mismo castigo que él mismo le había dado a su hija... Y harán todo lo necesario para conseguirlo.

Muchos habrán sido los padres que habrán vivido situaciones similares a la representada... Y, en estos casos, ¿quién tiene o no la razón? ¿Tienen pleno derecho para sentirse así y reclamar esa pena? Me gustaría discutir este dilema moral desde el utilitarismo puro y duro...

Os ubico un poco en la cuestión... El utilitarismo es un marco teórico para la moralidad fruto del filósofo Jeremy Bentham. Para este autor, cualquier acto o ley vendría definida por la utilidad que tuviese o no para la humanidad; es decir, emplea métodos que produzcan la máxima felicidad o placer a los seres humanos.

Pero... ¿Sería moral la pena de muerte para un asesino? Realmente, estaríamos provocando un sufrimiento gratuito, ya no sólo al homicida, sino también a toda su familia... Pero, ¿y dónde queda la familia de la joven fallecida? Ellos también tendrían derecho a "ser felices"...

Y es en este momento cuando yo me pregunto... ¿Somos los seres humanos un tanto egoístas? Porque imaginemos que un día encendemos la televisión y lo primero que vemos es la historia que os presento... Escuchamos la noticia por encima, diciéndonos a nosotros mismos "total, otra más... Hay mil cada día..." y no prestándole ni un mínimo de atención... Como mucho, diríamos "que encierren al asesino... ¡Que no salga! Pero pena de muerte no... Que el chico tiene familia también..."

Pero... ¿Y si un día llaman a nuestra puerta y nos dicen que nuestra hija/hermana/prima/sobrina/nuera ha muerto en manos de su pareja sentimental de una forma brutal? Después del impacto y los llantos de incredulidad, la típica frase que se suele decir es "voy y lo mato yo."

¿Tengo o no razón? Según el utilitarismo, cualquier acto que haga feliz a un ser humano, sería justo... Y, en este caso, la pena de muerte sería justa según el punto de vista de los padres de la víctima de nuestro relato...

Y todos... Repito... TODOS... Somos egoístas... Ya que, cuando se trata de un acto dañino provocado a nosotros o a nuestras proximidades, todo acto de defensa sería justo...

Mejor dicho...

TODOS SOMOS O HEMOS SIDO UTILITARISTAS EN ALGÚN MOMENTO.

sábado, 19 de septiembre de 2009

¿Realmente existe la empatía...?


- Te entiendo... Me pongo en tu lugar...

¡Qué gran frase! ¿Cuántas veces no le habremos dicho eso a alguien? Y, lo mejor de todo es que, nosotros mismos, acabamos creyendo que somos capaces de ponernos en el lugar de otra persona...

Pero, en un primer lugar, ubiquemos nuestra reflexión... Si recurrimos a la Real Academia Española, encontramos que, la definición de "empatía" es la siguiente: "identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro."

Siempre me he preguntado si, realmente, la empatía existe como tal... ¿Vosotr@s no? ¿Pensáis que somos capaces, a ciegas, de sentirnos igual que otra persona en una situación límite sin que seamos ella? Es cierto que la solidaridad social está presente: mediante un mecanismo psicológico denominado "identificación", los seres humanos somos capaces de experimentar un extraño sentimiento que nos lleva a compadecernos de la otra parte y a emitir frases tales como:

- "Me pongo en tu lugar."

- "Te entiendo perfectamente."

- "Sé perfectamente qué sientes."

- "Me siento como tú."

Y un largo etcétera de frases sinónimas que seguro hemos utilizado en alguna ocasión. Pero... ¿Realmente lo sentimos así?

Mi respuesta será rotunda...: bajo mi punto de vista, ES IMPOSIBLE ponerse en el lugar de otro... Creo que nunca llegaremos a equipararnos al sufrimiento de esa otra persona, más que nada porque nunca nos hallaremos en su situación... Nunca estaremos en el contexto que le ha provocado ese sufrimiento, en el mismo tiempo o lugar ni compartiremos los mismos lazos que ella con el hecho en cuestión.

Y si no, recurrid a vuestra propia experiencia... Estoy más que segura que, en muchas ocasiones, os habréis preguntado cómo no habéis conseguido llorar si el hecho en cuestión debería afectaros de un modo u otro... O, simplemente, cuando habéis esperado palabras de consuelo de boca de las personas que amáis en un momento crítico de vuestras vidas y éstas nunca han llegado... Creo que es ahí donde se comprueba nuestra falta de empatía.

¿Qué pensáis vosotr@s? ¿Estoy en lo cierto o en el equívoco? Esperaré vuestros comentarios con ansia... :)

¡Saludos, lector@s!